
Guía
El Setsubun-sai es un evento tradicional japonés que se celebra el día anterior al Risshun (el primer día de la primavera), marcando el cambio de estación. En el templo Daisho-in, situado en la isla de Miyajima, se llevan a cabo ceremonias especiales para esta fecha. El término 'Setsubun' significa 'dividir la estación', y desde la antigüedad, este ritual se ha considerado esencial para expulsar los malos espíritus y dar la bienvenida a una nueva etapa con energía positiva. Participar en este evento le permitirá comprender la profunda conexión entre la espiritualidad japonesa y el respeto por los ciclos de la naturaleza.
El origen del Setsubun se remonta a rituales de purificación para alejar las influencias negativas en los cambios de estación. Históricamente, se han registrado costumbres de esparcir arroz desde la era Heian, y para la era Muromachi, el ritual de lanzar soja ya era común entre la nobleza y los guerreros. El acto de lanzar granos simboliza la fuerza vital y la capacidad de destruir el mal. Dependiendo de la región o el templo, las expresiones varían: mientras que en algunos lugares se grita '¡Fuera los demonios!' para expulsar la mala suerte, en otros se invita a la buena fortuna, mostrando la rica diversidad de las creencias en Japón.
El núcleo del Setsubun-sai es el ritual de purificación. El momento más emblemático es el 'Mamemaki', que consiste en lanzar soja tostada para desear salud y bienestar durante todo el año. Además, existen costumbres culinarias asociadas, como comer el 'Ehomaki' (rollos de alga) mirando hacia la dirección de la buena fortuna. Presenciar esto en un lugar tan histórico como Daisho-in convierte el evento en una experiencia visual y espiritual que trasciende lo puramente festivo.
El Setsubun-sai se celebra anualmente alrededor del 4 de febrero (el día previo al Risshun). En esta época, el clima aún es frío, marcando la transición del invierno a la primavera. Aunque el horario exacto depende de la programación del templo, las ceremonias suelen realizarse durante el día o hacia el atardecer. Experimentar estos rituales bajo el aire nítido y frío de febrero es una forma auténtica de comprender la sensibilidad estacional japonesa.
Los visitantes pueden observar de primera mano los protocolos de purificación y escuchar los cánticos tradicionales (como 'Oni wa soto, fuku wa uchi' - ¡Fuera los demonios, que entre la fortuna!). Es una oportunidad valiosa para aprender sobre las herramientas culturales y las costumbres locales que no se encuentran en los libros de texto, sino a través de la vivencia directa en el lugar sagrado.
La zona de Miyajima (cuenta con el Santuario Itsukushima, Patrimonio de la Humanidad) está repleta de templos y santuarios históricos. Al visitar Daisho-in, se recomienda combinar la visita con un recorrido por los paisajes de la isla. El acceso mediante ferry desde la ciudad de Hiroshima es muy sencillo y permite disfrutar plenamente de la cultura de las islas japonesas.
Se recomienda llevar efectivo (Yenes japoneses) para las ofrendas en el templo o consumiciones en los alrededores. Aunque algunos lugares aceptan tarjetas, el efectivo es indispensable para eventos tradicionales.
Aunque puede encontrar información básica en inglés, la mayoría de las explicaciones detalladas de los rituales se realizan en japonés.
No suele ser necesaria una reserva previa, pero se aconseja verificar el horario local. Debido al frío de febrero, es imprescindible vestir ropa de abrigo (abrigos gruesos, bufandas) y calzado cómodo para caminar por el recinto del templo.
Por respeto al carácter sagrado del ritual, siga las instrucciones del personal sobre si está permitido fotografiar. Evite el uso de flash o entrar en zonas restringidas. Por favor, mantenga un comportamiento silencioso y respetuoso durante las ceremonias.