
Guía
Okubo-ji es un templo de la escuela Shingon situado en la ciudad de Sanuki, prefectura de Kagawa. Es el templo número 88, el último de la peregrinación de los 88 templos de Shikoku, y desempeña un papel crucial como el lugar de la 'Kechigan', el acto de completar el ciclo de la peregrinación. Su deidad principal es Yakushi Nyorai, el Buda de la sanación, y ha sido un centro de devoción desde tiempos remotos. Históricamente, ha sido llamado 'Nyojin Koya' debido a que siempre ha sido un lugar de acogida para las mujeres, lo que refleja su carácter inclusivo y espiritual. Además, el templo es conocido por haber sido escenario de la filmación de la película 'Road 88', lo que subraya su valor cultural y cinematográfico.
La historia de Okubo-ji se remonta al periodo Yao de la era Nara (717–724 d.C.). Se dice que la fundación tiene sus raíces en las prácticas de ascetismo de Gyoki Bosatsu. Posteriormente, se cuenta que Kūkai (Kōbō Daishi) realizó prácticas de meditación en la cueva de la zona de Okunoin, y que el nombre 'Okubo' proviene de la tradición de que el lugar recibió un bastón ritual (shakujo) de un maestro de China. El recinto conserva estructuras históricas, como muros de piedra del siglo XIX. Entre sus tesoros culturales destacan la estatua de madera de Yakushi Nyorai y el majestuoso Ginkgo de Okubo-ji, que supera los 26 metros de altura, símbolos de la preservación de la historia a través de los siglos.

Existen varios puntos imprescindibles para los peregrinos. Al cruzar la puerta Niten-mon, el salón principal (Hondo) ofrece una atmósfera de gran solemnidad. Bajo el salón Daishi-do, se encuentra un espacio donde se pueden realizar rituales de contacto con la arena sagrada, que contiene la esencia de todos los 88 templos de Shikoku. El pabellón Tahoto alberga la deidad principal junto a los bodhisattvas Nikko y Gekko. Otros puntos de interés incluyen el camino hacia la cueva de ascetismo de Kūkai, la estela de la '88. Kechigan-sho' y el salón Hojo-do, donde se exhiben los bastones rituales donados por peregrinos. Los senderos y las estelas poéticas añaden un encanto contemplativo al recorrido.
Okubo-ji muestra diferentes facetas según la estación. El Ginkgo de 26 metros y los camelia (sazanka) son símbolos de la transición estacional. Dado que se encuentra a unos 450 metros de altitud, es importante tener en cuenta la posibilidad de nieve en invierno. Se recomienda visitar durante las primeras horas de la mañana para disfrutar de la serenidad y el aire puro, lo que permite una conexión más profunda con la atmósfera solemne del templo. El entorno natural es ideal para paseos diurnos.

Los visitantes pueden experimentar la culminación de la peregrinación mediante la obtención de sellos (Goshuin) o amuletos. En la oficina de sellos (Naisyo-sho), podrá recibir sellos de la deidad principal o de otros sitios sagrados como un registro de su viaje. También es posible obtener un certificado de finalización de la peregrinación (Kechigan-shojo), un recuerdo tangible de su logro espiritual. El ritual de la arena y la visita a las estelas históricas ofrecen una inmersión auténtica en la cultura budista japonesa.
El entorno de Okubo-ji es de una belleza natural excepcional. Detrás del templo se encuentra el monte Yabazu (788 m), cuyo camino hacia la zona de Okunoin armoniza perfectamente con la naturaleza. La zona es ideal para pasear y disfrutar de la historia de las rutas de peregrinación, con paisajes que invitan a la reflexión y la calma.

Se recomienda vestir de forma respetuosa y discreta. Debido a la presencia de escaleras de piedra y pendientes, es imprescindible usar calzado cómodo para caminar. Por favor, mantenga el silencio y respete las normas de comportamiento dentro del recinto sagrado. Para las donaciones o compra de amuletos, es necesario llevar efectivo (Yenes japoneses). Tenga en cuenta que la fotografía puede estar restringida en el interior de los salones principales. El terreno puede ser irregular, por lo que se debe tener precaución al caminar.