
Guía
Megijima es una pequeña isla situada a unos 4 kilómetros al noreste de la ciudad de Takamatsu, en la prefectura de Kagawa, con una circunferencia de aproximadamente 9 km. Al estar integrada en el Parque Nacional Setonaikai, ofrece paisajes naturales de una belleza excepcional. El gran hito que dio fama a la isla fue el descubrimiento de una cueva por parte del profesor Sentaro Hashimoto en 1914. Esta cueva fue vinculada con la legendaria 'Onigashima' (la isla de los ogros) de la historia de Momotaro, convirtiendo a Megijima en un lugar de culto para los amantes de las leyendas. Gracias a su excelente conexión, con solo 20 minutos de ferry desde el centro de Takamatsu, se ha convertido en un destino turístico muy popular.
La historia de Megijima está profundamente ligada a la leyenda de Momotaro. Desde el hallazgo de la cueva en 1914, el lugar ha sido presentado como la auténtica 'Onigashima'. Un elemento distintivo del paisaje son los 'Ote', muros de piedra de 3 a 4 metros de altura construidos alrededor de las casas para protegerlas de los vientos invernales y las marejadas. Además, la isla conserva la esencia de la vida tradicional, como la antigua costumbre de las mujeres que transportaban la carga sobre sus cabezas, un reflejo de la cultura de subsistencia que ha perdurado en el tiempo.

La isla cuenta con varios puntos donde la naturaleza y la historia se encuentran. El más emblemático es la 'Gran Cueva de Onigashima', situada cerca de la cima de Washimine, que tiene unos 400 metros de longitud. Desde el mirador de Washimine, justo encima de la cueva, se puede disfrutar de una vista panorámica de 360 grados sobre el mar interior de Seto. Otro punto curioso es la presencia de estatuas que imitan los Moáis de la Isla de Pascua, lo que añade un toque único al paisaje. También puede disfrutar de la belleza natural en la playa de Onigashima, seleccionada entre las mejores playas de Japón, y en los miradores donde los atardecios son espectaculares.
La mejor época para visitar Megijima es durante la primavera, cuando la isla se tiñe de rosa gracias a los aproximadamente 3,000 cerezos en flor. El contraste de los cerezos con el azul del mar es una vista inolvidable. Asimismo, los momentos del amanecer y el atardecer son ideales para contemplar el mar interior de Seto desde los miradores, ya que la luz transforma completamente el paisaje de la isla.

La forma más común de explorar la isla es alquilando una bicicleta, lo que permite recorrer la costa y los terrenos con desniveles de forma divertida. Durante el verano, la playa es un lugar perfecto para nadar y disfrutar del mar. La isla también ofrece alojamiento y cafeterías, donde podrá relajarse en una casa de huéspedes frente al mar y degustar productos locales frescos, como pescados y verduras de la región.
Megijima es la compañera de la vecina isla de Ogijima. Tradicionalmente, se dice que Megijima representa lo femenino y Ogijima lo masculino. Existe un servicio de ferry regular que conecta ambas islas en unos 20 minutos, lo que permite crear una ruta de turismo de islas por el Mar de Seto, visitando también la belleza de las flores de narciso en Ogijima.

Debido al relieve irregular de la isla, se recomienda llevar calzado cómodo para caminar. Dado que los horarios de los autobuses dependen de la llegada de los ferris, planifique sus desplazos con antelación. Tenga en cuenta que para el pago del ferry o en algunos establecimientos locales, es probable que necesite efectivo (Yenes). Por último, le pedimos que respete la tranquilidad de los residentes locales, no deje basura y sea cuidadoso al fotografiar zonas privadas.