
Guía
Kongoji es la sede principal de la secta Kongokan de la montaña, situada en la ciudad de Kinokawa, prefectura de Wakayama. Como el tercer lugar de la famosa peregrinación Saigoku Sanjusansho, ha sido un destino de culto desde la antigüedad. Su deidad principal, la deidad de mil manos y mil ojos (Senju Kannon), es considerada una 'deidad secreta absoluta', rodeada de leyendas fascinantes. El templo alberga tesoros de incalculable valor, como el pergamino histórico 'Kongoji Engi Emaki', designado como Tesoro Nacional. Al recorrer sus amplios terrenos, podrá disfrutar de una armonía perfecta entre la arquitectura histórica y jardines que cambian de color con cada estación.
Según la tradición, la fundación de Kongoji se remonta al año 770. La leyenda cuenta que un hombre llamado Otomo no Koshi presenció una luz misteriosa en la montaña, tras la cual apareció la encarnación de Kannon en forma de un niño. Durante el período Heian, el templo gozó del patrocinio de la corte imperial y la aristocracia, siendo mencionado en obras literarias clásicas como 'El libro de la almohada' de Sei Shonagon y la poesía de Saigyo. Esto consolidó su prestigio como un lugar sagrado de gran relevancia.
Durante el período Kamakura, el templo prosperó como un centro de la secta Tendai, con una estructura de gran escala. A lo largo de los siglos, ha sobrevivido a conflictos y desastres, incluyendo la reconstrucción de gran parte de su complejo tras un gran incendio en 1713, manteniendo la esencia de la arquitectura de la era Edo.

Entre sus tesoros más notables se encuentra el 'Hondo' (Salón Principal), una estructura de gran escala que destaca entre los templos de la Saigoku Sanjusansho. Su diseño único combina un salón principal de doble techo con un salón de oración de un solo techo. Aunque la deidad principal es secreta, es posible contemplar la estatua de 'Ura Kannon' (Kannon de la espalda) situada detrás del altar.
Otro punto imprescindible es el pergamino 'Kongoji Engi Emaki', que ofrece una ventana a la vida cotidiana y el origen del templo. Además, podrá admirar las puertas monumentales (Chumon y Daimon) y el templo de los niños (Danan-do), todos ellos declarados Bienes Culturales Importantes.
Kongoji ofrece paisajes espectaculares según la época del año. En primavera, los cerezos en flor rodean el salón principal, creando una estampa inolvidable. En el inicio del verano, el verde vibrante de la naturaleza y las flores de Satsuki dominan el paisaje. El otoño trae consigo la majestuosidad de los colores rojizos del follaje, mientras que el invierno ofrece una atmósfera de serenidad y paz absoluta.
Se recomienda visitar durante las horas de luz diurna para apreciar mejor los detalles de las rocas y la vegetación en los jardines. Además, en ocasiones especiales como el 'Hatsu Yakushi' (8 de enero), se pueden realizar exhibiciones especiales de ciertas estatuas budistas.

La visita es una oportunidad para la contemplación cultural. El 'Jardín de Kongoji', un lugar de interés nacional, destaca por su disposición de rocas gigantes que armonizan con el entorno natural. Caminar por los senderos, cerca del río Nagaya o contemplando la 'Piedra de la Huella de Buda' (Busshakuseki), permite una conexión profunda con la espiritualidad y la cultura budista japonesa.