
Guía
Los arrozales en terrazas de Iriigo Ishihata, situados en el distrito de Iriigo en Mogi, prefectura de Tochigi, son un paisaje de una belleza excepcional. Al haber sido seleccionados por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca como uno de los "100 mejores arrozales de Japón", este lugar preserva la esencia del paisaje agrícola tradicional del país. Estos arrozales, construidos aprovechando las pendientes del terreno, cumplen funciones vitales como la prevención de la erosión del suelo y sirven como hábitats para una biodiversidad única. Es un lugar donde la coexistencia entre el ser humano y la naturaleza se mantiene como un legado histórico.
Los registros más antiguos de esta zona se remontan al año 1561 (periodo Eiroku). En aquel entonces, se registraba una población de 155 personas distribuidas en 22 hogares. A pesar de los desafíos modernos como el envejecimiento de la población agrícola y la falta de relevo generacional, la comunidad se ha movilado para proteger este tesoro. En agosto del año 2000, se fundó la "Asociación de Conservación de los Arrozales de Iriigo" con el fin de preservar este paisaje y sus tradiciones. Actualmente, unos 180 niveles de arrozales que cubren aproximadamente 5 hectáreas son mantenidos meticulosamente por los residentes locales.

El mayor encanto de estos arrozales es su transformación según la estación. El entorno natural ofrece un espectáculo visual constante, desde el verdor vibrante hasta los reflejos del agua. Además, existe el "Sistema de Propietario de Arrozales", un programa que fomenta el intercambio entre los residentes locales y personas de zonas urbanas, permitiendo una conexión profunda con la cultura local más allá de la simple observación. Es un lugar emblemático para contemplar el Japón auténtico.
El paisaje cambia drásticamente según la época del año. Puede disfrutar de la plantación de arroz en primavera y verano, el crecimiento exuberante de las plantas y la cosecha en otoño. El ciclo agrícola dicta la belleza del lugar. Aunque el acceso al paisaje es libre y abierto, se recomienda visitar durante las horas de luz diurna para apreciar con detalle la estructura de los terrazas y la rica flora circundante.

A través del sistema de propietario de arrozales, los visitantes pueden participar activamente en la cultura agrícola, incluyendo la siembra y la cosecha. También se realizan eventos tradicionales como el "Odagake" tras la cosecha, que sirven para fortalecer la comunidad y transmitir el conocimiento de la agricultura tradicional. Estas actividades son fundamentales para la preservación del ecosistema y la cultura local.