
Guía
Situado en el corazón de los imponentes edificios de Shinjuku, Hanazono Jinja es conocido como el 'protector de Shinjuku'. El contraste entre el vibrante color bermellón de sus santuarios y los modernos rascacielos circundantes crea un paisaje visual único que solo se puede encontrar en Tokio. Es un lugar de paz y espiritualidad que ofrece un respiro en medio del bullicio urbano.
Los orígenes de Hanazono Jinja se remontan a antes de 1590, cuando Tokugawa Ieyasu llegó a Edo. Se dice que el santuario fue trasladado desde la montaña Yoshino en la provincia de Yamato. Originalmente, se encontraba unos 250 metros al sur de su ubicación actual. Su nombre, 'Hanazono' (Jardín de Flores), proviene de la abundancia de flores que florecían en la zona durante la era Edo. Tras la restauración de Meiji, el santuario integró otras deidades y se consolidó como un pilar cultural para la comunidad local.
El punto central es su hermoso salón de oración (Haiden) y el santuario principal (Honden) de color bermellón. Aunque la estructura actual fue reconstruida con técnicas modernas, mantiene la esencia de la arquitectura tradicional. Otro tesoro cultural es la estatua de 'Karashishi' (León de China), designada como bien cultural de la ciudad de Shinjuku. Además, no olvide pasar por el Chozuya (fuente de purificación) para realizar el ritual de limpieza de manos y boca antes de la oración.
El momento de mayor esplendor es el 'Reitaisai' en mayo. Alredender el 23 y 24 de mayo, la zona se transforma con la procesión de los mikoshi y cerca de 100 puestos de comida callejera. También puede visitar en enero para el 'Hatsumode' (primera visita del año) o en noviembre para el festival 'Tori-no-Ichi'. En otoño, los árboles de ginkgo aportan un toque dorado espectacular, y durante las festividades nocturnas, los farolillos crean una atmósfera mágica.
Más allá de la visita contemplativa, puede sumergirse en la cultura japonesa a través de sus festivales. Ver el desfile de los mikoshi y disfrutar de la comida de los puestos (yatai) es una experiencia sensorial completa. El santuario es un espacio de serenidad donde el tiempo parece detenerse, permitiendo a los visitantes conectar con la espiritualidad japonesa en un entorno urbano.
Hanazono Jinja está estratégicamente ubicado en el centro de Shinjuku. Cerca de allí encontrará centros comerciales de lujo como Isetan, el inmenso parque Shinjuku Gyoen y una enorme variedad de restaurantes. Combinar la visita al santuario con un paseo por el parque o una tarde de compras es la forma perfecta de disfrutar de la dualidad de Tokio.
Se recomienda vestir de forma respetuosa y cómoda. Para la oración, el ritual básico es: inclinarse dos veces, aplaudir dos veces y realizar una última inclinación. Aunque la señalización en español es limitada, el proceso es sencillo. Durante los festivales, la zona se congestiona, por lo que se aconseja planificar con tiempo. Tenga en cuenta que la fotografía puede estar restringida durante ciertos rituales sagrados y siempre mantenga el respeto hacia las ceremonias en curso.