
Guía
El Museo de Arte Akino Fuku, ubicado en el distrito de Tenryu, ciudad de Hamamatsu, prefectura de Shizuoka, fue fundado para honrar la trayectoria del célebre pintor japonés Akino Fuku. El rasgo más distintivo de este museo es su diseño arquitectónico y de exhibición. Diseñado por el arquitecto Ryo Fujimori, el edificio incorpora ingeniosos elementos para resaltar la coloración y la textura de las obras. Una de las experiencias más singulares es la invitación a descalzarse al entrar, permitiendo una contemplación más íntima y sensorial que no se encuentra en otros museos.
Akino Fuku nació en la zona de Imaoka (actual distrito de Tenryu, Hamamatsu), lo que crea un vínculo profundo entre su legado y esta región. El museo fue inaugurado en 1998 con el fin de promover la cultura artística local. La arquitectura armoniza con el entorno natural, utilizando materiales y diseños que evocan la naturaleza, como paredes exteriores de texturas orgánicas y detalles de madera que integran el edificio con el paisaje de Tenryu.
El control de la luz es una técnica maestra en este museo. La segunda sala de exhibición cuenta con suelos de mármol de Macedonia y paredes de yeso blanco, diseñadas para que la luz se refleje de manera que realce la textura de los pigmentos minerales propios de la pintura japonesa. El vestíbulo, con su contraste entre paredes de yeso blanco y pilares de cedro negro, establece una atmósfera de serenidad y respeto antes de entrar a las salas de exposición.
La programación de las exposiciones varía según la temporada, por lo que se recomienda consultar el sitio web oficial antes de su visita, ya que no hay exhibiciones permanentes. Los meses ideales para visitar son de marzo a mayo y de septiembre a noviembre, cuando la naturaleza de la zona de Tenryu es más exuberante. Además, las salas cuentan con calefacción en el suelo, garantizando una estancia confortable incluso en los meses más fríos.
La esencia de la visita es la 'contemplación en silencio'. Al descalzarse, el visitante puede acercarse más a las obras, ya sea sobre la estera de paja (tatami/goza) en la primera sala o sobre el mármol en la segunda. Este método no solo protege el mantenimiento del museo, sino que permite una conexión táctil y visual más profunda con la textura de las pinturas.
El distrito de Tenryu es una zona de gran riqueza natural, donde el 90% de su superficie es bosque. El paisaje rodeado por el río Tenryu y la densa vegetación es ideal para un paseo relajante después de la visita cultural. Es un destino perfecto para quienes buscan combinar el arte con la naturaleza.
Para disfrutar de la experiencia completa, se recomienda llevar calzado que sea fácil de quitar y poner, ya que es obligatorio descalzarse para entrar a las salas.